Sin lodo no hay loto

De “Creating True Peace: Ending Violence in Yourself, Your Family, Your Community, and the World”.
Por Thich Nhat Hanh
Traducción: R.B.


Practicamos como la flor de loto y el lodo. La flor de loto no piensa: “No quiero el lodo”. La flor sabe que sólo gracias al lodo ella puede florecer bellamente. Lo mismo es cierto para nosotros. Tenemos semillas negativas en nuestro interior, el elemento del lodo; si sabemos cómo aceptar eso, nos aceptamos a nosotros mismos. La flor de loto no necesita deshacerse del lodo. Sin el lodo, moriría.

 

 



 

Hacernos conscientes de nuestra envidia, de nuestros juicios y de nuestros miedos es ya un paso positivo hacia la aceptación. Cuando nos aceptamos tal cual somos, ya no es necesario seguir luchando para cambiarnos. En el momento en que tomamos conciencia de que estamos siendo demasiado críticos con nosotros mismos y aceptamos nuestras semillas negativas, estamos ya haciendo un progreso. Aquellos que no son conscientes de sus energías negativas tendrán dificultades en hacer progresos.

Aún así, esforzarnos por incrementar nuestra compasión no significa que instantáneamente habrá sólo elementos positivos en nuestro interior. Si así fuera, no habría necesidad de practicar. Es precisamente porque tenemos semillas de energías negativas en nosotros que continuamos practicando. La práctica es fácil: sencillamente hacernos conscientes de nuestras energías negativas, y por el solo hecho de cultivar esa conciencia estaremos dando pasos firmes en el camino. El conflicto no es necesario.

Practicamos como la flor de loto y el lodo. La flor de loto no piensa: “No quiero el lodo”. La flor sabe que sólo gracias al lodo ella puede florecer bellamente. Lo mismo es cierto para nosotros. Tenemos semillas negativas en nuestro interior, el elemento del lodo; si sabemos cómo aceptar eso, nos aceptamos a nosotros mismos. La flor de loto no necesita deshacerse del lodo. Sin el lodo, moriría.

Si no tenemos deshechos tampoco podremos tener flores. No deberíamos juzgarnos a nosotros mismos ni tampoco a los otros. Sólo tenemos que practicar la aceptación y entonces progresaremos, sin lucha. El proceso de transformación y sanación requiere de una práctica constante. Producimos basura todos los días, de modo que necesitamos practicar continuamente para cuidar de nuestros deshechos a fin de que se conviertan en flores.

Puede haber amigos en torno nuestro que parecen practicar mejor de lo que nosotros lo hacemos, pero es importante aceptar lo que somos y no rechazarnos a nosotros ni a nuestros esfuerzos. Si en nuestro interior tenemos sólo un 10% de flores y un 90% de basura, podríamos desear que hubiera un 90% de flores y sólo un 10% de basura, pero esa manera de pensar no sirve de ayuda. Tenemos que aceptar ese 90% de basura que hay en nosotros para que seamos capaces de aumentar el 10% de flores a un 12%, y luego a un 14% y después a un 20%. Esta aceptación nos brindará paz, y así no nos veremos atrapados en una lucha interna. Incluso aquellos que producen muchas flores al día poseen deshechos y deben practicar continuamente. No hay problema con que exista en nosotros el lodo del sufrimiento si sabemos cómo practicar. El Buddha dijo: “No puedes hacer crecer loto en el mármol. Tienes que hacer que el loro crezca en el lodo”.

Incluso una persona iluminada tiene que practicar de esta forma. Tal vez te preguntes por qué una persona que ha logrado tanto todavía necesita practicar. Debe hacerlo para continuar transformando la basura. Puedes imaginar a una persona iluminada como alguien que ya no necesita seguir practicando, pero eso no es cierto. Necesita practicar para seguir siendo feliz, tal como tú y yo debemos hacerlo. Esa persona nunca deja de practicar el respirar, el sonreír y el caminar conscientes. De esa manera continúa generando dentro suyo las flores de la alegría.